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Contención y extinción: dos maneras efectivas de luchar contra el fuego

Ningún espacio empresarial, comercial o habitacional es ajeno a los riesgos de incendio. La presencia de fuego no sólo obliga a la implementación de sistemas de extinción sino también a la instalación de métodos de contención que redunden en un menor daño humano y estructural, cumpliendo con la necesidad de proteger ambos aspectos sin afectar el medio ambiente.

La dinámica de la economía global y la constante búsqueda de nuevos productos y soluciones, que cumplan con los más altos niveles de desempeño a costos razonables, retan a los fabricantes a crear elementos cuya vigencia tecnológica sea lo suficientemente amplia y confiable. El alcance que las comunicaciones le han dado a la obtención de información, acelera los procesos de innovación, acompañados por una creciente adopción de procesos y estrategias de producciones más limpias y ambientalmente responsables.

Como definición general los fluidos poseen características únicas en cuanto a su composición molecular, con propiedades distintivas según su naturaleza, los gases y los líquidos se encuentran en esta clasificación. La presentación de este tipo de productos se asemeja mucho a las características del agua: inodoros, incoloros e insípidos.

A simple vista parecen y se comportan como agua, pero dada su composición química (CF3CF2C(O)CF(CF3)2) esta fluorcetona carece de átomos de hidrogeno y su presión de vapor es casi doce veces la del agua, permitiendo una rápida evaporación al momento de una descarga.

En otras palabras, este agente limpio de extinción de incendios se almacena como liquido pero actúa como gas, con una densidad mucho mayor que la del aire, lo que permite que el fluido descienda hasta los rincones más inferiores de una sala, extinguiendo cualquier conato de incendio.

Las características más destacadas de este tipo de fluidos son:

Protección de los seres vivos: La toxicidad de las sustancias utilizadas para extinguir incendios ha provocado un dilema en la preservación de la vida humana en el momento de ocurrir una descarga, al no desplazar el oxigeno, entre otras propiedades.

Preservación del medio ambiente: Los fluidos posee un potencial de reducción de ozono equivalente a cero y la vida útil atmosférica más baja para las alternativas a los halocarbonos: cinco días. La alternativa más cercana es de 33 años. Poseen también un potencial de calentamiento global de 1, 99,9% inferior a cualquier agente halocarbono para uso en espacios ocupados, lo que les da un margen mayor de seguridad. Esto los deja exentos de las restricciones sobre los llamados "gases invernadero" (GEI) impuesto por el Protocolo de Kyoto, convirtiéndolos en un producto responsable con el medio ambiente.

Así que no sólo cumplen con las regulaciones actuales sino también con las que en un futuro se implementen, siendo los primeros sustitutivos del halón que ofrecen una tecnología de largo plazo, viable y sostenible para la protección contra el fuego y los riesgos especiales. Soluciones basadas en este tipo de fluidos permiten un ahorro que se cuantifica, indudablemente, en términos de sostenibilidad y responsabilidad empresarial.

Quizás uno los costos más relevantes de una empresa son sus equipos y con la evolución de los procesos de automatización y control, así como la sofisticación de los procesos de manufactura y servicios, se necesitan mecanismos mucho más avanzados que garanticen altos niveles de disponibilidad y que protejan desde equipos electrónicos de alta gama hasta obras de arte en un museo. Esto se explica mediante su característica totalmente dieléctrica, sumado a su conversión a gas, lo que no genera ningún residuo ni olores después de su ejecución.

En cuanto a los tipos de aplicación, los fluidos de este tipo están diseñados para actuar en sistemas denominados “extinción por inundación”, lo que quiere decir que personal certificado hace los cálculos pertinentes para determinar la cantidad de fluido, los tipos de boquillas y tuberías, así como los cilindros donde se hace el almacenamiento, para garantizar la extinción de un volumen de una espacio confinado.

Celdas de energía y transformadores, centros de datos, control de control de procesos y monitoreo, museos, bodegas de producto terminado, y muchos más sitios pueden ser protegidos con estos agentes limpios, dada la capacidad para extinguir fuegos clase A, B y C.

Finalmente, al poder transportarse como liquido sin presurización, esta clase de fluidos se despacha vía aérea o marítima sin restricción alguna y su recarga puede hacerse directamente en el sitio, reduciendo la vulnerabilidad de la instalación en donde haya ocurrido una descarga.

En cuanto a certificaciones, existen una gran cantidad de organizaciones que avalan las características descritas y aprueban el uso de los fluidos de protección contra incendio como agentes limpios de extinción de incendios. Algunos ejemplos son: U.S. EPA (Enviromental Protection Agency), NFPA (National Fire Protection Association), la Organización Internacional de Normalización o ISO y la DNV (Det Norske Veritas).

Todo lo anterior hace que los fluidos puedan ser destinados a la protección de espacios industriales como:

  • Salas de motores.
  • Salas de generadores.
  • Salas de control eléctrico.
  • Salas de inventario.
  • Salas de pintura.
  • Sistemas de propulsión y propulsores en barcazas.
  • Puentes.
  • Todos los sistemas de las salas de buceo.
  • Salas de bombeo.
  • Talleres y zonas de almacén.
  • Data centers

No sólo es extingir. También, contener

En los últimos años se ha visto en Colombia un incremento en la preocupación por la protección de las edificaciones en caso de incendio. Esto se ve reflejado en la actualización del Reglamento Colombiano de Construcción Sismo-Resistente del 2010 (en adelante, NSR-10), en el que se incluyó un título completo sobre la protección contra incendios de las edificaciones (Título J).

Empecemos por definir los métodos de protección contra incendios que se encuentran en la norma:

Protección activa contra incendios: se denomina así a los mecanismos que ayudan a la extinción de los incendios. Por ejemplo, rociadores, extinguidores, detectores de humo, etc.

Protección pasiva contra incendios: se llama así a los mecanismos de contención de incendios; es decir, a aquellos sistemas que se utilizan para prevenir la propagación de los incendios y el humo. Por ejemplo: siliconas, láminas, etc.

Es fácil entender que se deben utilizar métodos para extinguir los incendios. No es intuitivamente claro el por qué se deben contener los incendios y es por este motivo que el foco principal de la protección contra conflagraciones se concentra en la defensa activa y se deja a un lado la protección pasiva. Se debe aclarar, entonces, que ambas son complementarias.

En cuanto a la importancia de la protección pasiva, es necesario empezar por explicar que esta no sólo contiene el fuego, sino también la energía (calor) y el humo producido por un incendio. Y, según estadísticas de la NFPA (Asociación Nacional de Protección contra Incendios, de EE.UU. por sus siglas en inglés), la proporción de víctimas fatales ocasionadas por el humo versus las ocasionadas por las quemaduras es 2 a 1 . Es decir que, de cada tres víctimas fatales en un incendio, dos mueren por inhalación de humo y una por quemaduras. Estadísticas previas a 1999, del mismo documento, demuestran una proporción de 3 a 1.

Es debido a este tipo de realidades que la normatividad colombiana ha evolucionado, previa a alguna tragedia, para incluir la protección pasiva contra incendios. En el artículo J.2.5.1.1 de la NSR-10 se enuncia que las áreas interiores de una edificación que superen los 1.000 m2 deben ser divididas en áreas menores por muros corta fuego. Y en los artículos J.2.5.1.5 y J.2.5.1.9 se explica que las aberturas que tengan estos muros (paso de ductos, tubería, cables, juntas, etc.) tienen que ser protegidos con materiales cortafuego que hayan sido aprobados por entes internacionales para tal fin.

Las normas mencionadas en la NSR-10 incluyen ASTM E184 y UL 1479 para elementos pasantes (tuberías, cables, ductos, etc.) y las normas ASTM E814 y UL 2079 para juntas resistentes al fuego. Se debe hacer la aclaración que ASTM es una organización que diseña pruebas, pero no certifica productos, fabricantes ni sistemas de protección.

Por el otro lado, UL es un ente certificador de productos, sistemas y laboratorios de prueba. Es por este motivo que a la hora de buscar las certificaciones de productos para protección pasiva, la primera referencia es UL, siendo la de mayor reconocimiento internacional.

Es importante aclarar que no es la única y, según la NSR-10, se pueden utilizar certificaciones diferentes a UL, siempre y cuando sean reconocidas internacionalmente.

Sin embargo, vale la pena señalar que los productos como tal no son suficientes para tener una aplicación certificada por UL o por otro ente. Para ello, se debe contar con un sistema aprobado por UL u otro ente. En estos sistemas se incluyen la geometría del elemento a proteger, los productos a utilizar (referencias y cantidades) y las características de protección de ese sistema (resistencia al fuego, al humo, a la temperatura, etc. en horas). Usar un producto clasificado como corta fuego con un sistema no aprobado o no probado no cumple con los requisitos establecidos en la NSR-10.

Dado que la responsabilidad sobre la protección contra fuego (según la NSR-10) recae sobre el profesional que figura como constructor del proyecto (Artículo J.1.1.3 de la NSR-10), es importante que este incluya la protección contra fuego desde la etapa del diseño. Así se evitarán retrasos y sobrecostos a la hora de la ejecución de la obra.

En caso de no tener claro cómo aplicar los productos o cuánto se requiere, el constructor puede buscar asesoría de firmas especializadas en el área.

Los autores

Andrés Ricardo Arias - Ingeniero Electrónico de la Universidad Pontifica Bolivariana y candidato a Magíster en Innovación del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Sus áreas de desempeño están asociadas con el diseño e implementación de redes de telecomunicaciones y centros de datos, sistemas de pantallas multitáctiles, así como el análisis de factibilidad y comercialización de nuevos productos. Actualmente se desempeña como Especialista de Ventas de la división de Mercados de Comunicaciones de 3M Colombia.

Mauricio Montoya, Ingeniero de Soporte Barreras Contra Fuego de 3M Colombia (www.3m.com/cuidadoinstitucional). Con más de 3 años de experiencia en la realización de proyectos de protección pasiva contra incendios, Instalador certificado de sistemas de protección pasiva contra incendios por 3M Company e Inspector de Recubrimientos Certificado NACE - Nivel 1.

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